It is quite tempting to confuse tranquility with peace, material destruction with violence, internal discomfort with external affront. If one gives in to these confusions, nothing happens outside of losing a center of gravity that is only affirmed when one stops lying to oneself and in humility corrects the intentional errors. The simple fact of living in an imposed society that is dehumanizing for the great majority, without a future for young people, and violent in every way, brings unpredictable and destructive consequences. This is the reality we have to live in all latitudes.


This is the nefarious consequence of a global system of economic domination without parameters, of excessive appropriation of natural resources that belong to all, and of endangering the environmental balance to the point of an absolute disaster. This is happening across the planet in different proportions and should be seen even though it is uncomfortable. Unfortunately, comfort has never matched the needs of profound changes.


There is no worse strategy in these critical moments than to point a finger at the guilty. When a dam breaks and the water comes down sweeping everything in its path, it is not smart to look for someone to blame for what is happening. The reasons are always the same … bad construction. We must build well if we want true peace, nonviolence, and humanity. Any future construction must come from within us, in the deep and silent understanding that we are really all truly equal. Today, equality is just a beautiful word that is desperately struggling to become a living reality. All artificial and superficial separation has already been proven to have disastrous results for humanity. It is good to end all inequality. Good for believers, good for non-believers, good for those who have and will lose everything, and good for those who do not and will also lose everything if that is the only objective. Equality has always been an aspiration born of the suffering and oppression of the peoples of our human history, am aspiration that has been associated with survival in general but that today aspires to go much further. Today it aspires to reach a much larger material and spiritual base than we can imagine and it is appropriate to consider it in its entirety.


It is almost unnecessary to clarify that everything I say is not objective nor can I assure it in any way and it is also good to clarify that in our human history “aspirations” have almost always been the drivers of the most significant social and spiritual changes. It is almost ridiculous that a breath of air in the lungs when “aspiring” can produce a revolution, but apparently these things are so, even if one does not understand them. The destiny that we have as species is not individual, although they have taught us otherwise. It is a big destination, luminous and above all, generous. We don’t need egoism and fear. That destiny is going to be separated from the yoke of survival and the greatest fears that have accompanied us so far. Fear of loneliness, poverty, disease and death. That destiny is what drives us all, without exception and it is totally a free choice to follow or reject it. This destiny requires that free choice because it cannot be imposed but only discovered and accepted.


There are moments like the ones we are now in when one can perceive, or intuit, that there is something greater operating in our globalized society and that which becomes independent of the structural political, economic, racial, gender and subjective structural conditions, to that, which is a force that does not obey what we know, and that is why it is difficult to interpret, it is what is interesting to observe beyond what we like or dislike, what we understand or not, what we agree or disagree . Of course there is no obligation to stretch our neurons and our hearts as well, in order to capture the dimension of this force. I think it is appropriate to do it because it is probably the beginning of a change of proportions on this planet. Someone said, a lot of years ago an extraordinary phrase. “If what is said here is false, it will soon disappear. If it is true, there will be no power to stop it.
In both cases, what to keep talking about? “(Silo, October 1969)

Igualdad

Es bastante tentador confundir la tranquilidad con la paz, el destrozo material con la violencia, el malestar interno con la afrenta externa. Si uno cede en estas confusiones, no pasa nada fuera de perder un centro de gravedad que solo se afirma cuando uno deja de mentirse a sí mismo y en humildad corrige los errores intencionales. El simple hecho de vivir en una sociedad impuesta, deshumanizante para las grandes mayorías, sin futuro para las personas jóvenes, violenta en todos los sentidos, trae consecuencias impredecibles y destructivas. Esta es la realidad que nos toca vivir en todas las latitudes.


Consecuencia nefasta de un sistema global de dominación económica sin parámetros, de apropiación desmedida de los recursos naturales pertenecientes a todos y de hacer peligrar el equilibrio ambiental hasta el punto de un desastre absoluto. Esto está sucediendo en todo el planeta en diferentes proporciones y conviene verlo a pesar de ser incómodo. Desgraciadamente, la comodidad no ha encajado jamás con las necesidades de cambios profundos.


No hay peor estrategia en estos momentos críticos que la de encontrar culpables. Cuando una represa se rompe y el agua baja arrollando todo a su paso, no es inteligente buscar a quien echarle la culpa por lo que sucede. Las razones son siempre las mismas…mala construcción. Hay que construir bien si queremos verdadera paz, no violencia y hermandad. Cualquier construcción futura tiene que surgir de nuestro interior y en la comprensión profunda y silenciosa de que en realidad somos tod@s verdaderamente iguales. Hoy por hoy, la igualdad es solo una bonita palabra que desesperadamente lucha por ser convertida en realidad viviente. Toda separación artificial y superficial ya ha sido probada con resultados desastrosos para la humanidad. Es bueno poner fin a toda desigualdad. Bueno para los creyentes, bueno para los no creyentes, para los que tienen y lo van a perder todo y bueno para los que no tienen y también lo perderán todo si ese es el único objetivo. La igualdad siempre ha sido una aspiración nacida del sufrimiento y de la opresión de los pueblos de nuestra historia humana que se ha asociado a la sobrevivencia en general pero que hoy aspira muchísimo más lejos. Hoy aspira a una base material y espiritual mucho más grande de lo que podemos imaginar y es conveniente considerarlo en toda su extensión.


Es casi innecesario aclarar que todo lo que digo no es objetivo ni puedo asegurarlo en ninguna forma y también es bueno aclarar que en nuestra historia humana las “aspiraciones” han sido casi siempre las impulsoras de los cambios sociales más significativos. Es casi ridículo que una bocanada de aire en los pulmones al “aspirar” pueda producir una revolución, pero al parecer estas cosas son así, aunque uno no las entienda. El destino que tenemos como especies no es individual, aunque nos hayan enseñado de otra manera. Es un destino grande, luminoso y sobretodo, generoso. No necesita la mezquindad y menos el temor. Ese destino se va a desligar del yugo de la sobrevivencia y de los temores más grandes que nos han acompañado hasta ahora. Temor a la soledad, a la pobreza, a la enfermedad y a la muerte. Ese destino es el que nos impulsa a tod@s, sin excepción y es totalmente una elección libre seguirlo o rechazarlo. Este destino requiere de esa libre elección porque no puede ser impuesto sino solamente develado y aceptado.


Hay momentos como los que nos encontramos ahora en que se puede percibir, o intuir que hay algo mayor operando en nuestra sociedad globalizada y a eso que se independiza de las condiciones estructurales políticas, economicas, raciales, de género y subjetivas, a eso, que es una fuerza que no obedece a lo que conocemos, y por eso mismo es de difícil interpretación, es lo que interesa observar más allá de lo que nos guste o disguste, de lo que entendamos o no, de lo que estemos en acuerdo o en desacuerdo. Por supuesto no hay obligación alguna en estirar nuestras neuronas y nuestros corazones también, cosa de poder captar la dimensión de esta fuerza. Creo que es adecuado hacerlo porque es probablemente el principio de un cambio de proporciones en este planeta. Alguien dijo, hace un montón de años una frase extraordinaria. “Si es falso lo dicho hasta aquí, pronto desaparecerá. Si es verdadero, no habrá poder capaz de detenerlo.
En ambos casos, ¿a qué seguir hablando?” (Silo, Octubre 1969)

Equality
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