Silo en la Academia de Ciencias de Rusia

De tantos inolvidables momentos compartidos con Silo en Moscú entre 1992 y 1996 quisiera rescatar el que considero más significativo, no sólo para mi vida, sino para la historia misma de la humanidad: su intervención en el Presidium de la Academia de Ciencias de Rusia el 6 de octubre de 1993, al momento de recibir la distinción de Doctor Honoris Causa de manos del Vice-Presidente de la Academia Vladimir Kudriatsev.

Estaban presentes allí no sólo miembros del Presidium y los Directores de numerosos institutos de la Academia: de Historia y de Filosofía, de Europa y de Latinoamérica (su entonces Director, Boris Koval, fue quien propuso la candidatura de Silo como Honoris Causa), sino también el Embajador de la Argentina ante la Federación Rusa y una delegación de humanistas de diferentes países de Latinoamérica y Europa. Un delicioso té con galletitas, al mejor estilo ruso, agregó calidez al ambiente desde un comienzo.

Apenas concluidos la emotiva entrega del diploma de manos del Académico Kudriatsev y el intenso coro de aplausos que la acompañó, Silo inició, ante el más profundo y respetuoso silencio circundante, la lectura de su tesis Las condiciones del diálogo:

“…Me encuentro aquí para agradecer este reconocimiento y para reflexionar en torno al diálogo sostenido a lo largo de varios años con los académicos de diversos institutos de vuestro país. Este intercambio, efectuado a través del contacto personal, a través de la correspondencia y a través del libro, ha puesto de relieve la posibilidad de establecer ciertas bases de ideas compartidas siempre que, como en este caso, el diálogo sea riguroso y desprejuiciado. Por contraste, quisiera extenderme sobre algunas dificultades que entorpecen la fluidez del diálogo en general y que, muy frecuentemente, lo llevan a un callejón sin salida.”

Sus palabras finales sonaron audaces, proféticas, en aquel momento: “No habrá diálogo cabal sobre las cuestiones de fondo de la civilización actual hasta tanto empiece a descreerse socialmente de tanta ilusión alimentada por los espejuelos del sistema actual. Entre tanto, el diálogo seguirá siendo insustancial y sin conexión con las motivaciones profundas de la sociedad. Cuando la Academia me hizo llegar su reconocimiento, comprendí que en algunas latitudes ha comenzado a moverse algo nuevo, algo que empezando en diálogo de especialistas estará luego ocupando la plaza pública.”

A 18 años de aquel día, las revoluciones no-violentas emprendidas por los jóvenes del mundo árabe, la denuncia radical del sistema neoliberal por parte de los indignados de España e Israel, los valientes estudiantes de Chile al frente de toda una sociedad reclamando un cambio de fondo en la educación, hacen hoy de esta profecía una inspiradora realidad.

Los vientos de los nuevos tiempos, augurados por Silo en Rusia en 1993, han comenzado a recorrer el mundo transformando todo alrededor.

Hugo Novotny, 2011.