Silo es mi guia interno

En 1997 enfermé gravemente, venia de una situación muy opresiva que me llevo a estar internado en terapia intensiva.

Fueron muchos elementos que se conjuraron, presión, por una situación económica, falta de tenerme en cuenta, sentir contradicción porque no estaba haciendo cosas que me hicieran crecer etc.

El caso es que me llevaron de urgencia una tarde al hospital Rivadavia después de varios dias en que me sentia ahogarme, tenia una fiebre muy alta, estaba muy debil y sin fuerzas.

En pocas horas estaba en terapia intensiva a punto de ser entubado a un respirador artificial y entrar en un estado de coma farmacológico,  a raiz de una infección pulmonar llamada pneumositis carini, esto encuadrado dentro de mi estado general de portador de HIV positivo.

En la sala recuerdo borrosamente a mi Pareja Lea y a Tito de Casas que habia venido a verme. Tito me Comentaba la ultima charla de Silo para animarme, en ella se  decia que “el hombre era un dios encadenado…”  y recuerdo entonces haberles dicho que era asi como me sentia en ese momento, pero que rompería mis cadenas y ese dios se manifestaría por encima de esos bichitos que me estaban consumiendo la vida ¡

Mi situación era desesperante, mis defensas estaban muy bajas, los medicos continuamente daban los peores partes, según decian no habia esperanzas, uno entre miles se podria llegar a salvar.

Ellos y muchos de mis amigos ante la evidencia empezaban a preparar a Lea (mi pareja), para el desenlace evidente.

Pero ella lejos de aceptar esto, le espeto a una medica, que habiendo vida tenia que usar todo a su alcance para salvarme, esta medica negativamente decia que esto ocurre a cada rato y que ella ayer sin mas habia tenido un paciente que habia muerto.

Fue asi que Lea y 2 amigos con los cuales difundiamos la doctrina de Silo, se pusieron a ver como actuaba el virus en el cuerpo y trataron de determinar que traducción estaba haciendo mi cuerpo de mi estado interno y que se podria hacer en ese sentido para contrarrestar desde esa mirada mi estado ayudando a recuperarme.

Si las defensas estaban bajas, habia que levantarlas generando situaciones que ayudaran a ello.

Mi pareja Lea convocó a un Siloista de años y amigo con el cual tenia mucha referencia como persona, , le contó mi situación y que estaban realizándome la experiencia “La Protectora de la Vida”, porque intuían que había algo que no estaba integrando, alguna disconformidad con mi cuerpo, alguna situación no integrada con algo.

El paso a verme en la habitación, yo ya estaba sedado e “inconsciente”, pero al hablarme, (Lea me lo dijo con posterioridad), que su voz sonó muy fuerte retumbando en el lugar, como si hablara el guía,

.- José Maria escúchame! Dijo y desperté.

Pidió a Lea quedarse unos momentos a solas conmigo: recuerdo que me hablo con mucho afecto y con firmeza me pidio resistir y me dijo:

.- Yo tengo que ver al Negro, él vendrá a Buenos Aires a una reunión en estos días y le contare de cómo estas, crees que podras aguantar?

.- si, fue mi respuesta… y volví a cerrar los ojos y sumirme en ese mundo al que había sido inducido farmacologicamente

Cuando salió de la sala comento que le parecía por el gesto del entrecejo, (como cuando uno esta preocupado), que seguramente estaba queriendo resolver algo en la cabeza, que lo mejor era tratar de que baje al corazón, que registre.

Lea fue convocando a aquellas personas con las cuales yo pudiera tener algún tipo de problema relacional, para que me visiten y me hablen al oído  reconciliando esas situaciones y paralelamente se fueron haciendo en el pasillo del lugar, experiencias de fuerza, con mas y más amigos que iban pasando y pidiendo porque se revierta el cuadro que me estaba consumiendo y algunos también me leían la experiencia.

Mientras tanto, no se como explicarlo, ni en que espacio ubicarlo, a mí me iban pasando cosas en lo interno, era como estar despierto en un mundo onírico, muy parecido a los sueños donde se sucedían situaciones recreadas de la vida cotidiana y que apuntaban a descargar o trasladar energías que habían quedado acumuladas o atascadas en algunos recuerdos y que buscaban transferenciarse en imágenes distensadoras.

Muchas de las cosas que me sucedieron de las cuales tome conciencia luego de unos meses conversando y atando hilos con mi pareja o amigos, fueron estas dos que les comento brevemente aquí.

Siempre dentro de ese estado de estar despierto-soñando veo de pronto por la puerta de la habitación donde estoy internado en Terapia Intensiva pasar al Negro que con una sonrisa cómplice.

Me mira, me guiña un ojo y desaparece hacia dentro del pasillo.

Escucho a la enfermera de turno decir:

.- “señor no se puede pasar aquí, esta prohibido fuera del horario..”

Y a continuación escucho la voz del Negro pero con un acento provinciano:

.- “ si, si, solo estoy buscando a un amigo que esta aquí….”

.- bueno pero unos minutos nada mas eeeh!” escucho a la enfermera que contesta.

Veo al Negro entrar en la habitación con un gesto divertido y se coloca a los pies de la cama y me dice:

.- “ que tal como estas José Maria, estas cansado?, querés que hagamos una experiencia de fuerza? ”

.- “ si Negro, no estoy cansado, hagamos una experiencia de fuerza”, fue mi respuesta.

Inmediatamente el Negro con una gran sonrisa introduce literalmente sus manos dentro de mi pecho y se forma una esfera de luz que rodea a mi corazón y comienza a realizar un movimiento cada vez más rápido como si la hiciera girar en un eje.

En ese momento una fuerte energía comenzó a circular por todo mi cuerpo, muy intensa y gratificante, muy benévola, la sentía actuar indómita por cada célula, como si me hubieran conectado a un generador.

Mientras esto ocurría, me hacia chistes y me decía cosas graciosas que no recuerdo ahora, pero todo era dentro de un tono amable, jocoso y de mucha afectividad.

Me preguntaba de a ratos si estaba cansado , si quería que nos detengamos, yo contestaba que no, que estaba bien, que continuemos.

Luego de repetirse esto varias veces por un largo rato,

En un momento me pregunto:

.- Jose Maria, querés vivir?

.- siii, Negro!,  fue mi respuesta conmovida, siento que tengo mucho por hacer aun.

Entonces saco sus manos de mi pecho y me dijo: ya esta!

Me guiño un ojo cómplice, sonrió se despidío suavemente y desapareció por la puerta.

Charlando con Lea, reconstruyendo la experiencia, tiempo después, tratando de integrar y relacionar lo pasado, me dijo que hubo un día que el enfermero de turno, le pidió si me podía quedar mas tiempo del horario permitido, para serenarme, porque había estado muy movedizo y hablaba como si hubiese habido alguien con él, los aparatos a los cuales estaba conectado, estuvieron como locos, las agujas se movían alteradamente…..

Pasado ya varios meses de aquel encuentro, que quedo muy fuertemente grabado en mi conciencia como si realmente hubiera vivido-despierto todo lo ocurrido, me encuentro con aquel amigo que me habia pedido resistir y después de alegrarnos mutuamente por el encuentro y lo bien que me sentía de salud, le conté ese episodio.

Se sonrió, me miro y me dijo: que como él me había dicho , en un momento de la visita de Silo a Buenos Aires , en un aparte le comentó la situación por la que estaba atravesando e inmediatamente el Negro asintiendo se quedo largo rato callado, como si estuviera concentrado en algo, como si en ese pequeño momento “ya no estuviese allí” y estuviese “en otro lado”.

Pasado ese momento el Negro le dijo, .- muy bien! Continuemos!….

La segunda situación que viví con la “intervención del negro”, fue pocos días después del episodio que acabo de comentar.

Pasaron los días y mi recuperación fue exponencial, mis defensas crecieron increíblemente, los médicos al comentarlo lloraban de emoción junto a mi pareja y amigos y decían:

.- es un milagro, no sabemos que es lo que están haciendo ustedes, pero continúen, es evidente que esta actuando, muy poco sabemos de la mente humana.

Estaba todavía en terapia intensiva y mi cuerpo se había debilitado muchísimo, no tenia fuerza para mover los brazos y no podía hablar sin dificultad para hacerme entender, porque me habían practicado una traqueotomía.

Esto ultimo merece también un pequeño comentario: al momento de tener que realizarme la traqueotomia, los medicos le dijeron a Lea que ya no iba a tener la misma voz, Lea les comento que me gustaba la locución y los medicos le dijeron que me tendría que olvidar de ello, porque este tipo de procedimientos afecta a las cuerdas vocales.

Hoy mi voz sigue intacta y hasta me parece que mejor, tal es así que pude realizar una serie de programas de TV durante tres años llamado El Mensaje de Silo con toda normalidad. También atribuyo esto a la gran protección de mi guía el maestro Silo.

Y a propósito de hechos que luego sucedieron….

Y continuando este relato, Lea venia a verme, yo esperaba su visita con ansiedad, quería contarle muchas cosas, pero me era imposible ni siquiera escribirlas por mi debilidad y la reciente traqueotomia. Tome la decisión de recuperarme lo mas rapidamente posible.

Entonces un día en la soledad acompañada de esa sala de terapia intensiva, mire una botella de agua mineral que estaba en mi mesita de luz y poco a poco con mucho esfuerzo (los muchos dias de internacion habian debilitado mi cuerpo) fui acercando mi mano y comencé solo a levantarla y apoyarla, parecía pesadísima pero no deje de intentarlo y continué siempre atreviéndome a más.

Hasta llegar una mañana en que el medico entro a mi habitación a realizar la visita de rutina diaria y me encontró levantando y bajando la botella con total agilidad como si estuviera haciendo gimnasia y con una sonrisa de triunfo en mi cara.

Fue allí que determino que mi paso a una sala intermedia se había concretado,

En esa sala compartía el lugar con otras personas y allí la atención no era tan personalizada, y a raíz de todo lo cruento que resulto el tratamiento, mi cuerpo y mi conciencia empezó a demostrar signos  de cansancio y ansiedad.

No podía dormir, ni descansar, el tubo fluorescente que jamás se apagaba, se me aparecía como una lámpara de tortura. Me empezó a invadir una sensación de ahogo y miedo, era como regresar a un estado oscuro en que se me apercían voces internas contradictorias con mis sentimientos, creí estar volviéndome loco, esto continuo por varios días, empecé a pensar en mi muerte y todo tipo de pensamientos negativos, no podia despegarme de ese estado que me intranquilizaba cada vez mas.

De pronto y cuando ya estaba al borde de mis fuerzas psíquicas y físicas se me aparece el Negro en una pantalla de TV brillante y colorida a los pies de mi cama frente a mí.

El entonces me dijo con total bondad:

.- José Maria no sigas la franja de lo negativo, esa es una tendencia que debes abandonar y transformar. Sigue por la senda de lo positivo.

Para salir de ese estado debía elegir y hacer el esfuerzo de andar en la franja luminosa.

Sentí entonces una sensación muy potente de tranquilidad,  de relax e Inmediatamente al poner mi cabeza en esa franja, toda esa sensación que me perturbaba y tenia peso, volumen, pareciendo muy real,  desapareció instantáneamente, se esfumo y esa primera noche pude descansar profundamente.

  • Jose Maria Constantini


One Response to Silo es mi guia interno

  1. Lea Sadi says:

    Gracias por tu testimonio!
    Abrazos
    Lea

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