Encuentro de dos culturas, dos pueblos

Conocí a Milagro Sala, creadora y dirigente de la Tupac*, cuando ella estuvo en Buenos Aires, seis días antes de emprender mí viaje a San Salvador de Jujuy.  Si tuviera que utilizar una sola palabra para describirla diría Fuerza, pero con esto no alcanzaría. Ella es solidaria, generosa, trabajadora incansable, valiente, inteligente, directa en su trato. La guía un propósito para con su pueblo y en ello centra su vida.  Ese lunes intercambiamos sobre temas espirituales. Lo hicimos testimonialmente, conversando sobre esas experiencias no habituales que habíamos tenido cada una a su modo; sobre la muerte reciente de un ser muy querido para ella, sobre la partida de mis seres queridos… sobre lo que nos han inculcado desde la infancia con respecto a la muerte. Sentí y agradecí su apertura; hablábamos de corazón a corazón y así nos entendíamos completamente. Ella ya conocía algunas ceremonias nuestras a través de Raúl y de Silvia Amodeo, quien hace varios años realizara una ceremonia en la capital de Jujuy; la más numerosa hasta aquel momento.  Cuando se pasó en Buenos Aires la película “Tupac, algo está cambiando”, le comenté a Raúl que teníamos pensado visitarlos y, si fuera posible, que nos gustaría encontrarnos con algunas personas de esa organización para un intercambio entre “dos” espiritualidades. Inmediatamente me dijo que “lleváramos” El Mensaje. Durante el encuentro posterior con Milagro se quedó en hacer una ceremonia de Bienestar durante la celebración del Inti Raymi y ella propuso definir todo en Jujuy. Así, me invitó a participar de una reunión con los amautas donde se organizarían las ceremonias. Finalmente la reunión se hizo antes de mi llegada y no se pudo participar. Durante esos dos días nos encontrábamos en una incertidumbre total, ¿habrán incluido nuestra ceremonia? Solamente Milagro tenía la película completa pero era casi imposible cruzar dos palabras con ella, obviamente, dado el gran evento que se iba a realizar, además de una asamblea a realizarse el día previo a las celebraciones.  Precisamente, al finalizar esa asamblea, y sorpresivamente, Milagro nos invitó a realizar una ceremonia de Bienestar. Se encontraban presentes 600 delegados y unos 200 invitados. Este pueblo de nuestra América nos abrió sus puertas y sus corazones mostrándonos su fortaleza: lo espiritual impregnando e impulsando su acción social. Ella explicó el Bienestar con palabras que indudablemente llegaban a su pueblo porque eran en sí un testimonio. Junto a María Teresa (jujeña), y frente a ochocientas personas sentadas y tomadas de la mano, comenzamos con la ceremonia. Al finalizar y recorrer la mirada sobre las primeras filas, observé lágrimas en todos ellos y, al acercarnos, daban su sincero agradecimiento. No daré testimonio ahora de todo lo que experimenté. Solamente diré que surgió un profundo amor y agradecimiento a este pueblo y a Silo.  Las ceremonias que sus amautas realizaron para despedir el año viejo y, al día siguiente, para recibir el nuevo, fueron espectaculares. Seguramente circularan fotos y videos. Aquí daré mi testimonio: al comenzar a asomar el sol, magnífico y radiante como nunca antes lo viera,  inmersos todos en un silencio total, el tiempo pareció detenerse, haciendo una suerte de epojé. Lo que veía  parecía una foto con movimiento en su interior. Difícil de explicar, pero en ese indefinible lapso de tiempo comprendí que estaba naciendo en ese mismo instante la Nación Humana Universal, parte de la Obra que nuestro  Guía dejó en nuestras manos para continuarla. Y comprendí todo, todo eso y mucho más.  No puedo explicar muy bien por qué, cuando concluyeron sus ceremonias e  inesperadamente Milagro nos invitó a realizar la de Bienestar allí en su espacio sagrado, y para unas 2.500 personas, el hecho me pareció algo normal, como si no hubiese podido ser de otro modo. Entonces, metida muy adentro mío comencé a hablar. Me encontraba calma, muy calma, conectada con…  No distinguía individualidades ni separaciones de ningún tipo entre los que estábamos allí, éramos Uno, sagrada unidad, hermanados desde lo Profundo. Todo lo sucedido no se dio azarosa sino intencionalmente; fue el resultado de un trabajo sostenido de varios amigos y, en el caso de algunos, durante muchos años. Quiero agradecer aquí a cada uno de ellos por su aporte a este nuevo momento de la Obra, y de la historia, que ya se ha iniciado. Dos culturas, dos pueblos, una misma idea y un mismo latir del corazón.  “América helada y abrazada, desierta y plena, encrespada y hundida, ha sonado la hora de tu misión ¡Despierta y levántate! … Hoy se trata de liberar el espíritu de América”        (Silo, de la Arenga Prohibida, julio de 1969)

Ver la Ceremonia de Bienestar en Youtube

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